lunes, 2 de septiembre de 2013

5to-El relato fantástico

                                   El relato fantástico


El relato fantástico es una clase de narración prolongada que establece y desarrolla un antihecho, que articula a través de él, se podría decir, algo irreal, inadmisible
Esta clase narrativa implica siempre una ruptura del orden reconocido. Es el relato de una irrupción, dentro de determinada legalidad.
El tiempo de lo fantástico es el tiempo de una vacilación. En muchos casos esa vacilación es común al personaje y al lector, que deben tomar una decisión acerca de la "realidad" de lo que perciben.
Al finalizar la historia, el lector, si el personaje no lo ha hecho, se ve llevado a tomar una decisión O bien las leyes de la realidad quedan intactas y permiten explicar los fenómenos descriptos,  (esta opción derivaría hacia el género de lo extraño), o bien es necesario admitir nuevas leyes de la naturaleza, mediante las cuales el acontecimiento pueda ser explicado  (esta segunda opción se inclina hacia el género de lo maravilloso).
  Este rasgo definitorio de lo fantástico, la vacilación, está inscripto en el nivel de la estructura narrativa misma y también es posible leerlo como un desplazamiento de la cuestión temática principal: como incertidumbre respecto de la naturaleza de lo real y un profundo cuestionamiento de dos categorías: verdad y realidad.
Con respecto a la estructura formal que caracteriza a estos relatos está dominada por una figura retórica llamada oxímoron. Está figura, estaría presente en la subjuntividad negativa en la que se articula esta clase de narrativa: El mundo real está presente constantemente por negación: la estructura fantástica es lo que no hubiera podido pasar, lo que no hubiera podido existir... pero existe.
Es en este sentido que lo fantástico como modo literario contraviene la realidad por negación; donde el relato articula eso que pasó como algo que no hubiera podido pasar.
Y en este sentido la estética predominante en el siglo pasado ofrecía cierto marco al horror. El fantasma, el doble, el vampiro, conforman el imaginario de una época, y de los inicios del género.
En cuanto al cuento fantástico contemporáneo ese imaginario tiende a ser suplantado por el silencio. Es decir, pone en juego la imposibilidad de explicación de algo que no se sabe si ha ocurrido o no. La lectura oscila entonces entre la suposición de la nada y la sospecha de algo insondable, entre la reconstrucción de una causalidad oculta y la aceptación del sin sentido; es una posibilidad entonces, de que en ese vacío aceche la plenitud semántica del peligro.
Elementos constituyentes
 
El relato fantástico puede construirse según los siguientes elementos:
 
La irrupción: Algún elemento extraordinario transgrede la lógica y entra en tensión y contradicción con las leyes normales que rigen el mundo.


La metamorfosis: El personaje se transforma, inesperadamente, en otro ser distinto. Cambio de lo real a algo irreal

La permutación: Mediante el sueño se mezclan y entrecruzan lo real y lo imaginado. Un personaje vive una situación extraña, y no puede distinguirla de lo real.


La usurpación: Es la invasión de la realidad del protagonista por otra persona. El personaje encuentra su ámbito ocupado por un intruso, un usurpador, y éste lo toma por forastero.


El traslado: El personaje pasa de su ambiente y ámbito cotidiano a otro extraño que no le pertenece.


La creación: Se crea a través del sueño una realidad extraña y fantástica a la cual se accede. La realidad es creada por el sueño o por alguna otra forma, por ejemplo, la palabra.


El sueño como realidad: Lo que parece una realidad no es más que el sueño de otra persona.

Lo desconocido como realidad: Se convierte en posible algo que no lo es. Se convierte en posible lo imposible.

La visión subjetiva: El acontecimiento se hace real para algunos y no existe para otros.
Lo Lúdico: Mundos irreales, que siguen reglas absurdas, tal como en Alicia en el País de las Maravillas.
 
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario